Hace miles de años, el ser humano necesitaba sus habilidades para sobrevivir, por lo tanto su intelecto y su memoria eran mucho mejores que las de ahora. En este siglo somos más lentos, menos imaginativos, tenemos mala memoria.

Ya sé que lo primero que te viene a la cabeza, es, ¿Cómo podemos ser tan avanzados tecnológicamente entonces? No confundamos inteligencia con conocimientos adquiridos. Nuestro conocimiento viene determinado por nuestros estudios, aprendemos a hacer las cosas, pero seamos realistas, ¿Cuantos de nosotros innovamos algo? Solo aplicamos nuestro conocimiento a la vida diaria, nos cuesta resolver problemas complejos. Al vivir en sociedades grandes, las personas se ayudan entre sí, ayudan a los más débiles.

Pero, ¿Cómo pasó esto? Lo que pasa es que antes al vivir en grupos pequeños uno debía está al máximo resolviendo problemas para sobrevivir, no existía la comodidad de hoy en día. Los menos inteligentes solían morir antes de procrear, lo más inteligentes solían arreglárselas mejor y trasmitir sus genes, pura teoría darwiniana.

Ahora, al proteger a los de menos intelecto estos siguen viviendo y suelen tener muchos más hijos que antes, por el contrario las personas más inteligentes suelen tener menos hijos con lo cual no trasmiten los genes a futuras generaciones. Me siento como Nazi al decir estas cosas, no quiero decir que sea malo, ni mucho menos, simplemente sobresalimos como especie al ayudarnos entre nosotros, tanto los más inteligentes como los menos tienen algo que aportar a la sociedad.

Lo que si es importante es desconectar un poco, dejar la Tv, no estar pegado a nuestro móvil todo el día, simplemente ejercitar un poco nuestro cerebro, con ello ganaremos elasticidad en nuestro pensamiento.

No tengamos una generación de idiotas como cierta frase que anda pululando por internet atribuida a Albert Einstein el cual no la dijo, la mayoría de frases que circulan de ese tipo o son falsas o no son de los que las firman, un ejemplo más de porque somos menos inteligentes, vemos, copiamos y no nos importa ni tan solo intentar buscar al autor original o de donde vino la frase realmente. En pocas palabras, nos volvimos flojos.

Miguel Ángel Maderal Lobodirector@grupomaderal.mx